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BERNHARD LEITNER
AVISO IMPORTANTE
jueves, 13 de septiembre de 2012
sábado, 8 de septiembre de 2012
Ecourbes - La batalla verde se juega en la ciudad
La batalla verde se juega en la ciudad
Asia es el terreno abonado para las ‘ecourbes’ que buscan la sostenibilidad
Algunas nacen como ensayos, otras como guetos y pocas prosperan
Asia es el terreno abonado para las ‘ecourbes’ que buscan la sostenibilidad
Algunas nacen como ensayos, otras como guetos y pocas prosperan
Si el siglo XX vio cómo los países competían por la hegemonía mundial, parece que el siglo XXI colocará a las ciudades a la cabeza de esa lucha. Que el futuro del planeta se ganará, o se perderá, en las urbes es algo que los urbanistas llevan años advirtiendo. Se espera que, para 2050, 8 de cada 20 personas vivan en una metrópolis, pero antes, ya en la próxima década, en China —el país de mayor peso demográfico— la población aumentará en más de 300 millones, el equivalente a todos los habitantes de Estados Unidos hoy. Así, es lógico que sea precisamente en China donde se decida, en buena parte, el futuro de las ciudades y, por eso, resulta lógico que sea ese país el lugar donde mayor cantidad de ciudades construidas con criterios sostenibles se estén planificando e incluso construyendo. Esto último es fundamental: el paso de los planos al suelo —o del idealismo a la realidad— es todavía el gran problema de las ecociudades que, ofreciendo respuestas a necesidades urgentes, no dejan de parecer utópicas. El hecho de que se levanten aisladas y de que partan de cero hace desconfiar a muchos urbanistas. La cuestión de la sostenibilidad, o de la supervivencia del planeta, no admite matices. O nos salvamos todos o se hunde el sistema. No hay clases ni privilegios en la lucha contra el deterioro medioambiental. Por eso la mayoría de las ecociudades que se están dibujando y construyendo hoy solo se entienden como ensayos, como urbes piloto o como guetos para millonarios con miedo o mala conciencia.
martes, 4 de septiembre de 2012
Exposición en Lausanne: 'Yona Friedman. Genesis of a Vision'
Exposición en Lausanne: 'Yona Friedman. Genesis of a Vision'
Curator : Nader Seraj
In collaboration with : Emmanuele Lo Giudice Street Museum / Jean-Baptiste Decavèle Slide Shows (animations)_Balkis Production Paris, Le Voyages en Licornie, Iconostase 25 i.s.
With the participation of : Luis Antonio Gutiérrez Cabrero, Marianne Homiridis, Marc Vincent Kalinka, Juan Miguel Hernández León, José Miguel de Prada Poole
Exhibition from 20th September to 24th October 2012
Monday to Friday, 9.30am–5.30pm / Saturday, 2–6pm
“…I do not feel like a utopian, nor an architect, nor a writer, but rather all these things together as they complete each other and it is impossible to separate them.” - Yona Friedman
miércoles, 29 de agosto de 2012
Arquitectura para aprender a jugar
http://blogs.elpais.com/del-tirador-a-la-ciudad/2012/07/arquitectura-para-aprender-a-jugar.html
Arquitectura para aprender a jugar
Por: Anatxu Zabalbeascoa | 09 de julio de 2012
Los juegos que jugamos y los que no jugamos, cómo jugamos y con quién jugamos adelanta muchos aspectos de nuestra vida. Eso consideran los arquitectos noruegos Marit Justine Haugen y Dan Zoha, que para el parvulario Breidalikk de Trondheim, cerca de Oslo, combinaron experimentación y creatividad para tender un puente entre el futuro y la tradición, entre el individualismo y el equipo, entre la integración y la independencia y entre lo más divertido y lo más serio. También.
Haugen y Zoha sostienen que los niños son los clientes más innovadores, los más abiertos. También los más exigentes. Por eso en la cueva que realizaron en Trondheim tuvieron que exprimir los dos ingredientes con los que suelen trabajar los parvularios públicos: poco presupuesto y mucha creatividad. La idea de refugio y juego adquirió forma de cueva. Pero también de montaña. Se puede jugar a trepar, a ascender, pero también a esconderse, y el elemento-edificio-paisaje que lo hace posible es una montaña de 50 metros cúbicos, una tonelada y media de deshecho industrial formado por restos de espumas procedentes de fábricas de automóviles, de zapatos y de industrias de paquetería. Con ese material aislante formaron capas que se superpusieron construyendo pequeños escalones. A las capas se le aplicó la técnica de la sustracción para excavar del desecho sólido convertido en una especie de “terrazgo de espuma” –como lo describieron cuando le concedieron el premio del RIBA a la arquitectura emergente. El Ayuntamiento de Trondheim convocó un concurso para que los niños jugaran. El proyecto ganador es este, ambiguo y ambicioso: cuevas, escondites, ventanas y peldaños de un edificio para aprender a jugar, a imaginar y también a decidir si trepar, esconderse o perderse.
Arquitectura para aprender a jugarPor: Anatxu Zabalbeascoa | 09 de julio de 2012
Los juegos que jugamos y los que no jugamos, cómo jugamos y con quién jugamos adelanta muchos aspectos de nuestra vida. Eso consideran los arquitectos noruegos Marit Justine Haugen y Dan Zoha, que para el parvulario Breidalikk de Trondheim, cerca de Oslo, combinaron experimentación y creatividad para tender un puente entre el futuro y la tradición, entre el individualismo y el equipo, entre la integración y la independencia y entre lo más divertido y lo más serio. También.
Haugen y Zoha sostienen que los niños son los clientes más innovadores, los más abiertos. También los más exigentes. Por eso en la cueva que realizaron en Trondheim tuvieron que exprimir los dos ingredientes con los que suelen trabajar los parvularios públicos: poco presupuesto y mucha creatividad. La idea de refugio y juego adquirió forma de cueva. Pero también de montaña. Se puede jugar a trepar, a ascender, pero también a esconderse, y el elemento-edificio-paisaje que lo hace posible es una montaña de 50 metros cúbicos, una tonelada y media de deshecho industrial formado por restos de espumas procedentes de fábricas de automóviles, de zapatos y de industrias de paquetería. Con ese material aislante formaron capas que se superpusieron construyendo pequeños escalones. A las capas se le aplicó la técnica de la sustracción para excavar del desecho sólido convertido en una especie de “terrazgo de espuma” –como lo describieron cuando le concedieron el premio del RIBA a la arquitectura emergente. El Ayuntamiento de Trondheim convocó un concurso para que los niños jugaran. El proyecto ganador es este, ambiguo y ambicioso: cuevas, escondites, ventanas y peldaños de un edificio para aprender a jugar, a imaginar y también a decidir si trepar, esconderse o perderse.
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